PRÓLOGO
Estas palabras
no son mías: son del Maestro que me enseñó. Sin Él no hubiera podido hacer
nada, pero con Su ayuda he puesto los pies en el Sendero. Vosotros también deseáis
penetrar en este Sendero; y así, las mismas palabras que Él me dijo os ayudarán
si queréis obedecerlas. No basta decir que estas palabras son bellas y
verdaderas; quien desee lograr éxito debe hacer exactamente lo que ellas
entrañan. Mirar la comida y decir que es sabrosa no satisfaría a un
hambriento: ha de comerla. Así pues, no basta escuchar al Maestro: debéis
practicar lo que Él aconseja, atendiendo a cada palabra y fijándoos en cada
insinuación. Si no advertís una indicación, si no atendéis a una palabra,
queda perdida para siempre, porque Él no las repite.
En este Sendero se
requieren cuatro cualidades:
DISCERNIMIENTO
CARENCIA DE DESEOS
BUENA CONDUCTA
AMOR